viernes, 15 de septiembre de 2017

Vicepresidente rechaza linchamiento mediático y advierte posible presión a la justicia




Vicepresidente rechaza linchamiento mediático y advierte posible presión a la justicia
Por largos meses he sido el blanco de ataques sin otro argumento que el odio, por parte de representantes de la oposición a la Revolución Ciudadana.
Han usado cualquier medio para terminar con la honra de la segunda autoridad del país. Desde las arremetidas anónimas más viles, escudadas en cuentas falsas de redes sociales, hasta intentos de juicio político en la Asamblea Nacional, presentando como “pruebas” recortes de prensa de los mismos medios de comunicación que han sido parte de los ataques en mi contra; a los que se suman, un desfile de “denunciantes” que acuden con pasquines a la Fiscalía, la Corte de Justicia y la Contraloría con la esperanza de obtener 30 minutos de fama. Y el, cada vez más evidente, concertado y descarnado linchamiento mediático que haya sufrido autoridad alguna.
Ya no es sorpresa para nadie encontrar mi nombre o mi fotografía en portadas, grandes titulares, reportajes, crónicas, espacios de entrevistas y de opinión. Esa ola desenfrenada de agresiones en mi contra ha provocado un daño grandísimo a mi honra y a la estabilidad de mis seres más queridos.
Sin contar con el perjuicio a mis colaboradores. Muchos de ellos han perdido su bien ganada estabilidad laboral y ni qué decir de los derechos vulnerados del pueblo ecuatoriano que hoy está en indefensión, pues la suma de medias verdades, tergiversaciones e información maliciosa afectan el derecho a la información y comunicación que nos ampara a todos.
En los últimos días, la arremetida en mi contra se ha intensificado. Los medios de comunicación públicos y privados han publicado notas mal intencionadas, tergiversadas y algunas recicladas que ya fueron desmentidas en su momento. Estas actuaciones podrían incluso implicar el cometimiento de un delito de su parte, pues algunas notas periodísticas revelan información que se encuentra en indagación previa y que por ningún motivo debió hacerse pública, como lo dicta el Artículo 180 del COIP.
No se diga la ausencia total de comprobación de fuentes y contrastación.
Además del triste espectáculo político que nos ofrecen todos los días los medios de comunicación, lejanos de ser el ejemplo de la honestidad y el respeto, queda clara su intención política de continuar con el linchamiento mediático sin precedentes que enfrento a diario desde hace casi dos años. Por lo que nuevamente exijo a sus representantes apegarse a la Ley y a los principios deontológicos que guían el ejercicio periodístico, que es el mínimo compromiso que deberían tener, no conmigo, sino con sus audiencias.
Advierto con esto, que estas acciones interesadas buscan generar presión en las autoridades judiciales, llegando incluso a interferir con el debido proceso, garantizado por la Constitución y los tratados internacionales de derechos humanos. Por lo que me reservo el derecho de seguir todas las acciones legales que sean pertinentes.
Es clara la intención detrás de esto: responsabilizarme de las actuaciones no comprobadas de terceros, por lo que reitero: a partir del año 2007 mi relación con mi tío materno, Ricardo Rivera, es exclusivamente de índole familiar. El señor Rivera nunca ha actuado ni participado en procesos inherentes al ámbito de mis obligaciones como funcionario público.
Tampoco he autorizado, ni consentido que sea destinatario de información alguna, ni portador de vocerías o encargos de negociación en mi nombre, ya sea dentro o fuera del país.
Sobre cualquier indicio de irregularidades que pudieran encontrarse en contra de Ricardo Rivera, es él quien tendrá que explicarlo ante las instancias legales pertinentes.
Ratifico una vez más, que me reservo el derecho a iniciar las acciones judiciales que sean necesarias en contra de cualquier persona que se haya tomado mi nombre para el cometimiento de actos reñidos con la ley; y de la misma forma; me defenderé en instancias nacionales e internacionales de las embestidas que continúan emergiendo desde las más altas esferas del poder mediático público y privado del Ecuador.
Es el momento para que, sin el consabido show, todos los “acusadores” presenten ante las autoridades de justicia las pruebas que dicen tener en mi contra. Es el momento para que, tanto mis detractores como la Fiscalía, prueben que yo he participado en una supuesta asociación ilícita, que yo he intervenido para facilitar o favorecer a algún familiar o cualquier otra persona en alguna contratación pública.
Insisto, la respuesta a estas acusaciones es clara y única: no he intervenido de forma alguna en ningún acto que haya representado perjuicio para el Estado.



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