sábado, 25 de noviembre de 2017

Correa regresa a Ecuador para rescatar a su partido de la traición del presidente Moreno



Cuando se cumple medio año exacto del cambio de Gobierno, el exmandatario ecuatoriano Rafael Correa decidió regresar al país para reorientar el rumbo de su partido y rescatarlo de la “traición” de su sucesor, el ahora presidente, Lenín Moreno. Llegó el viernes a medianoche a Guayaquil donde le esperaban miles militantes de AP.  Por eso, Correa, que había anunciado que llegaría en un vuelo comercial y saldría como un ciudadano común por el aeropuerto, aterrizó en un avión privado que había hecho escala en Bogotá y fue reconducido por una puerta alterna para evitar la concentración.

“No permitiremos que los traidores se tomen Alianza PAIS. Tal vez tenemos menos, pero seremos más. De esta crisis, volveremos a las raíces, a las calles, al pueblo. Volveremos a aquellos militantes convencidos, en lugar de aquellos que solo querían un puesto de trabajo o un plato de lentejas”, se disculpó Correa con los militantes el sábado por la mañana en su primera intervención pública tras regresar.

El exmandatario permanecía en Bélgica desde julio tras la toma de posesión de su sucesor, Lenín Moreno, como presidente del país y también de Alianza PAIS. Pero los desplantes de la nueva Administración y las críticas a su gestión han terminado seis meses después con un partido en bicefalia que necesita, según Correa, ser depurado de los traidores. Por eso, ha regresado a Ecuador. El próximo domingo 3 de diciembre, los militantes fieles al correísmo han convocado una convención nacional de PAIS que, al mismo tiempo, ha sido desconocida por la mayoría oficialista que apoya al presidente Moreno.

“El Gobierno ya no es nuestro gobierno. El 24 de mayo comenzó una contrarrevolución y se apartó de nuestros principios políticos. Es importante que la organización política se recomponga, se reestructure y decida quiénes deben ser separados de las filas de Alianza PAIS”, exhortó en el aeropuerto Marcela Aguiñaga, directora provincial del partido en Guayas y uno de los rostros más cercanos al expresidente Correa. Semanas atrás, había anunciado, junto a Ricardo Patiño y Gabriela Rivadeneira, otras dos figuras fuertes del correísmo, que Moreno quedaba destituido como líder del partido. Una decisión que quedó en el limbo tras ser desconocida por el presidente ecuatoriano a quien un tribunal le dio la razón. Como reacción, el Comité de ética del movimiento político, afín a Moreno, suspendió ilegalmente de la militancia a los tres dirigentes.

Desde entonces, Alianza PAIS vive en dos mundos paralelos. Todo lo que convoca, manifiesta y decide el ala correísta es desautorizado por el bloque que apoya a Moreno. Y al revés. Incluso han cambiado de color. El morenismo prefiere el uniforme blanco al verde de la década anterior. La ruptura ha llegado a tal punto que la convención anual del partido de la próxima semana en la que participará Correa, también ha resultado desconocida -sin fundamentos- por los aliados de Moreno. Según los partidarios de Moreno, la verdadera reunión anual se organizará, en una fecha aún indeterminada, después de que se celebre la consulta popular con la que el mandatario podría cercenar cualquier intención de Correa de regresar a la cúspide del poder si consigue que el pueblo vote sí para eliminar la reelección indefinida aprobada por el correísmo.

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