jueves, 8 de febrero de 2018

El año pasado presidente Moreno esperaba como oro en polvo el pronunciamiento de la Misión de Observadores de la OEA.




Esta OEA...

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En abril del año pasado el presidente electo esperaba como oro en polvo el pronunciamiento de la Misión de Observadores de la OEA, ante la violencia desatada por el banquero perdedor, quien acusaba de fraude como caballo de batalla para alzarse con el poder que ya lo ejerció por 2 horitas seguidas, proclamado por Cedatos y a qué precio. En esa ocasión el criterio y recomendaciones de los veedores de la OEA, tuvo la virtud de apaciguar los ánimos incendiarios de los odiadores y la situación no llegó a mayores. Allí sí, ¡viva la OEA!
Mas resulta que a las recomendaciones de la Misión de la OEA para la pasada consulta del domingo último, no le paran ni bola. Ni el gobierno, ni los grandes medios mercenarios de comunicación, tal como ignoraron el clamor por la inconstitucionalidad del procedimiento de las preguntas. Ahora los veedores del organismo regional cuestionan precisamente la falta de control constitucional. Y no es poca cosa, porque no se puede preguntar lo que se les ocurra, con tal de lograr el supremo objetivo de eliminar los derechos políticos del ex Presidente Rafael Correa. Y que no vuelva nunca, que para eso está el Consejo Transitorio, investido de todos los poderes del Estado y con ternas del Ejecutivo.
Los resultados le dieron el triunfo al SI en todas las preguntas. Pero en la 2, 3 y 6 hubo disputa en franca competencia con el NO, hasta arrojar a su favor el respetable porcentaje del 36%, obtenido a punta de suela y megáfono por el Mashi Rafael, mientras que el SI tiene como 36 padres que se disputan a dentelladas el derecho a imponer sus particulares intereses, tocándole al proponente de la consulta contentar a tantos, mientras se da cuenta que sus únicos leales son los comensales del plato de lentejas.
Las exigencias de tanto “taita de la guagua” van desde el cambio de gabinete, pasando por derogaciones de leyes como la de Comunicación, eliminación de tributos y de subsidios al gas, electricidad, firma de TLC con el imperio, su retorno a la Base de Manta, privatizaciones, comenzando por el IESS, hasta reclamar el inmediato cambio de todo vestigio de progresismo, para imponer el retorno del neoliberalismo. Los banqueros y oligarcas no tienen solidaridad ni amigos, sólo intereses y un insaciable bolsillo.
No es santo de nuestra devoción; pero si lo dice la Misión de la OEA, debe ser de bulto la evidencia. Así que ni se hagan los disimulados. (O)

Fuente: http://www.eltiempo.com.ec/noticias/columnistas/1/429320/esta-oea

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